LUNA · 12 MIN
Respiración Lunar
Una meditación guiada completa para conectar con la energía serena de la luna, soltar tensiones y poner una intención. Ideal para la noche.
Listo para comenzar
◉ Guía paso a paso
Bienvenida a esta meditación de Respiración Lunar. Durante los próximos minutos vas a conectar con la energía serena y luminosa de la luna, dejando atrás el ruido del día.
Busca un lugar tranquilo donde nadie te interrumpa. Puedes sentarte con la espalda recta o tumbarte, lo que te resulte más cómodo. Cierra los ojos suavemente.
EMPEZAMOS POR SOLTAR.
Toma una respiración profunda por la nariz… y suéltala por la boca con un suspiro. Otra vez: inhala profundamente… y exhala soltando los hombros. Una más: llena el pecho… y al soltar, siente cómo tu cuerpo se vuelve un poco más pesado, más relajado.
LA RESPIRACIÓN LUNAR.
Ahora vamos a respirar al ritmo de la luna. Inhala por la nariz contando mentalmente: uno… dos… tres… cuatro. Visualiza una luz plateada entrando por tu nariz, fresca y limpia.
Retén el aire con suavidad: uno… dos… tres… cuatro.
Y exhala lentamente, más largo: uno… dos… tres… cuatro… cinco… seis. Imagina que sueltas una niebla gris, todo lo que te pesa.
Vamos a repetir este ciclo. Inhala plata… dos, tres, cuatro. Retén… dos, tres, cuatro. Exhala niebla… dos, tres, cuatro, cinco, seis.
Continúa tú a tu propio ritmo durante unas cuantas respiraciones. Inhalando luz de luna, soltando lo que ya no necesitas. (Pausa)
LA LUZ DE LA LUNA EN TU CUERPO.
Imagina ahora que sobre ti, en un cielo nocturno despejado, brilla una luna llena enorme y serena. Su luz plateada cae sobre tu cabeza como una cascada suave y cálida.
Siente esa luz bajando por tu frente, relajando el ceño. Bajando por tu mandíbula, soltándola. Recorriendo tu cuello y tus hombros, que se aflojan.
La luz continúa por tu pecho, tu vientre, tus brazos hasta las manos. Baja por tu espalda, tus caderas, tus piernas, hasta los pies.
Todo tu cuerpo está bañado en esta luz lunar, tranquilo y a salvo.
UN MOMENTO DE INTENCIÓN.
La luna es símbolo de los ciclos, de lo que florece y lo que se suelta. En este momento de calma, piensa en una sola cosa que te gustaría dejar ir: una preocupación, una tensión, un pensamiento que te repite. Visualízalo como una pequeña nube gris frente a ti.
Con tu próxima exhalación, sopla esa nube y obsérvala alejarse hacia la luna, disolviéndose en su luz. Ya no es tuya. (Pausa)
Ahora piensa en algo que quieras invitar a tu vida: calma, claridad, amor, confianza. Visualízalo como una pequeña semilla de luz dorada que colocas en tu corazón. Con cada inhalación, esa semilla brilla un poco más fuerte. (Pausa)
EL REGRESO.
Poco a poco, vamos a volver. Mantén la sensación de calma contigo. Empieza a notar tu respiración natural, el peso de tu cuerpo, los sonidos a tu alrededor.
Mueve suavemente los dedos de las manos y de los pies. Si quieres, estírate un poco.
Y cuando estés lista, abre los ojos despacio.
Llevas contigo la calma de la luna. Que te acompañe el resto del día.